miércoles, 12 de mayo de 2010

meta echar carbón en la locomotora

Una historia que me conmovió mucho:

www.lacuerda.net

Durante AÑOS, cada vez que quería tocar una canción con la guitarra o el bajo, saqué los acordes de de una página que tiene bastantes canciones, pero que suelen estar siempre mal. No importa, me servían como guía y después yo los corregía. Y en "agradecimiento" a tantos años de ayuda, hace uno o dos años (ya no recuerdo), publiqué en esa página los acordes corregidos de "Horas", una canción de Drexler.

Bien. Anoche me manda un mail un pibe de Chile que es fanático de Drexler, y cuando se enteró que este va en Septiembre a dar un concierto en su país, decidió aprender a tocar "Horas", e ir al recital con su guitarra y un cartel que diga "Jorge, quiero tocar contigo. Horas".

El pibe, que por lo que me contó no toca muy bien, ¡¡está practicando desde ahora, todos los días, para que le salga bien!! Quiere poder tocar la canción perfecto para estar a la altura de su ídolo (un gran guitarrista, por cierto), ¡y está realmente convencido de que se va a dar!
Paciencia, esperanza, capacidad de soñar. Perseverancia. Cabeza dura.

Y bueno, me mandó un mail preguntándome unos detalles de los acordes que yo había publicado, pero, a esta altura de la historia, eso ya es solo un detalle.

Conmovedor, ¿no?

lunes, 26 de abril de 2010

Shhhhhhhhhhhh!!


Para este 2010 te veías venir de todo en cine y televisión...... ¿Pero te imaginabas una ficción BIEN HECHA y solo con el poder de los sonidos y las voces de actores de primera línea?


El asesino de Ezequiel Demonty, la recuperación de la nieta Carla Rutilo Artés, el robo al Banco Río, el “que la chupen” de Diego Maradona, los casos LAPA y Pomar, los asesinatos de los hermanos Da Bouza, y las hermanas diabólicas, el voto no positivo de Cobos...


Secretos Argentinos”, el nuevo ciclo de Radio Nacional (AM 870) que se emitirá todos los domingos a las 12.00 hs, a partir del 2 de mayo. Es una idea del guionista y director Marcelo Camaño y la periodista Miriam Lewin.


El ciclo, en formato de radioteatro, volverá sobre hechos que han ocupado los titulares de los diarios en los últimos años e incluirá una entrevista con un protagonista real del caso o un analista del tema.

Actores extraordinarios, técnicos obsesivos, y guionistas un tanto volados (entre los que me incluyo), AL SERVICIO DEL ARTE! Arturo Puig, María Fiorentino, Juan Gil Navarro, Claudia Lapacó, Arturo Bonín, Mercedes Morán y un largo etcétera que crece semana a semana.


En vísperas del Bicentenario, “Secretos Argentinos” intenta rescatar y renovar la tradición del radioteatro y hacer reflexionar sobre la historia reciente.


Todos los Domingos a las 12hs.

RADIO NACIONAL: Am 870. - Y también Online en www.radionacional.com.ar


martes, 9 de marzo de 2010

Perdida (monólogo para teatro)

A Poli Neme.
Una única luz se enciende sobre
Valentina.
Se rasca la nuca, inquieta.

Hola. Yo me llamo Valentina y… ¡uf! (Se rasca fuerte. Para. Se serena) Me llamo Valentina y. Bah, me dicen Valentina. Creo que me llamo Yien Canardo, pero no estoy muy segura. Una vez sola me dijeron así… Una francesa con la que salía Javier… No me puedo acordar cómo se llamaba... Es que tengo pésima memoria. Igual, todos en el barrio me conocen por Valentina… ¿Cómo se llamaba?

Lo que pasa es que cuando el auto me chocó yo quedé como medio tonta. En el momento creo que ni me di cuenta, pero ahora me salta. Pasaron dos días. O al menos recuerdo haber dormido dos noches en la calle… Aunque quizás fueron más… No sé. Más bien me rozó. El auto, digo. No fue lo que se dice un choque. ¡Pero con una fuerza! Imaginensé, yo soy chiquita… No era de noche, pero atardeciendo. Oscurito. Una calle no muy transitada. Un pasaje. Dos cuadras nada más. Yo siempre iba sola porque sabía cómo volver. Pero me sacás del barrio y quedo desorientada completamente… Y yo tranquila, con el vientito de las siete de la tarde en la cara. La hora del mate… Disfrutando, caminando despacito, mirando las plantas… ¡Y Zas! Ahí nomás que Luis se distrae, saca la vista del camino, y me roza. Un tipo que venía en un auto. No frena justo. Tres, cuatro metros más adelante. Y yo tirada en la calle. No lastimada, pero asustada. Eso sí. La mujer le grita, ¡Luis, la mataste! Eso sí me quedó. Por eso sé su nombre… Entonces Luis para el auto, se abre la puerta y bajan sus dos piernas. Enormes, peludas. Yo lo veo así de reojo, desde el piso. Y él viene rápido, apurado a ver si me había hecho algo. ¡Pero yo no entendía nada! Estaba nerviosa, entonces no va que me asusto, me paro y salgo corriendo. Terror me daba tenerlo cerca. ¡Casi un asesino! Un par de cuadras. Con una pierna apenas lastimada. Corro, corro y doblo en casi todas las esquinas… No sé, un reflejo. Me quería ir… No lo pensé.

Tampoco le vi la cara. Tuve ganas, igualmente. Pero eso fue después. Y cuando intenté volver… Ahí me di cuenta de que estaba perdida. No sé. ¿Para dónde fui? ¿Dónde estuve estos dos días? La verdad que no sé. Porque estaba como tonta, en shock, estresada, asustada, ¡Todo, todo junto!… ¿Ustedes no cubrieron ninguna nota de un Luis que tuvo un accidente con un auto la semana pasada? ¿No pueden encontrarlo? Él me podría ayudar, y de alguna manera está en deuda conmigo…

Yo ya no sé. Ahora acá, en este locutorio, con ustedes. Sarmiento y Montevideo. Pleno Centro… ¿Cómo? El choque… El incidente fue en Caballito. Pasaje Portugal, ahí por Parque Centenario, a dos cuadras. Entre Jauretche y Aranguren. ¿Y cómo llegué al Centro, me querés decir? ¡O mejor!… ¿Cómo vuelvo? A mí me sacás del barrio…

Se rasca la nuca con más fuerza. Para y se lleva la mano a la boca. Rápido.

Ustedes me pueden ayudar, ¿no? A ustedes los ve todo el mundo. ¡Cada vez que la francesa venía, los veía! ¡Francesa, si estás viendo avisale a Javier! Estoy en Sarmiento y Montevideo, en la puerta de un locutorio… ¿Puedo hacer eso, no? Lo extraño a Javier. Lo extraño mucho. Quiero volver, ¿pero cómo hago para ir hasta allá? Su dirección la tengo, eh. Portugal 515, timbre 3. Puerta de madera, paredes verdes. Al lado una floristería. Emilia, la dueña. En la esquina una librería chiquita que los sábados también pasa películas japonesas… No, si yo los datos los tengo. ¿Pero qué hago con eso? Un colectivo no me puedo tomar… Un taxi, tal vez. Alguna vez viajé en taxi con Javi, pero sin él…. ¡Mirá si me pegan como el gordo del locutorio!

Javier es un amor. Javier Moretti, anotenló. Estudia veterinaria y tiene la casa llena de perros, gatos, pajaritos, tortugas. ¡Hasta pececitos! La semana pasada había traido un par de naranjitas así chiquitos, que no hacían nada. Yo me quedaba mirándolos todo el día… Medio aburridos, los peces son así. Pero él los quería para entrenarlos. Dice que a los animales, con tiempo y dedicación, se le pueden enseñar las cosas más extraordinarias. Tiene miles de técnicas. Y no exagero cuando digo miles, eh. Todas anotadas en unos biblioratos azules. Hasta yo escribí algunos para ayudarlo. Las inventa él haciendo mezclas de técnicas de otros veterinarios más famosos… (Se ríe) A los pececitos los quiere hacer sumar. Les pone números de goma, bien grandes y de colores, como a los chicos. Se los repite mil veces… Uno… Dos… Tres… Cuatro. Y de nuevo. Uno.. Dos… Tres… Cuatro… Después los hace sumar. Uno más uno, dos. Uno más dos, tres. Y así…. Según él van aprender en algún momento… A Leticia, por ejemplo, solamente en un año le enseñó a bordar la letra jota. La gata. Así, con las garritas pasa el hilo de un lado al otro y te borda todo. Pero la “J” nada más. De Javier. Está bien, es un comienzo. Todas las toallas, repasadores, remeras, medias, todo bordado por la gata. Impresionante, ¿no?... Y conmigo también lo hacía, al principio. Como para practicar, para ver si funcionaba. Aprender a traer el diario, a preparar el mate, aprender a combinar colores, aprender a hablar. Qué sé yo, probaba de todo y yo le seguía la corriente… Si eso era lo que quería, yo no lo iba a dejar de ayudar, ¿no? Necesitaba probar con alguien y para algo soy su compañera…

(Suspira) Ay… ¿Qué andarás haciendo ahora?

Llora muy bajito, como una perrita triste. Hasta que para, y toma aire.

¡El locutorio! Les estaba contando. Yo sé el número de teléfono de él. Tengo pésima memoria y nunca me acuerdo ningún número. Pero el de él, sí. El año pasado teníamos un perico, Ramón, y quería que aprenda el teléfono de la casa, para después marcarlo en el celular… Pobre Ramoncito, le agarró un ataque cardíaco en medio de una clase y palmó. Muerte súbita… Yo le dije que era demasiada información para un perico, pero él no. Todos los días. Cuatro, ocho, cinco, siete, tres, tres, tres, dos. Cuatro, ocho, cinco, siete, tres, tres, tres, dos. ¡Vamos, Ramoncito, que es fácil! Repetí. Cuatro, ocho, cinco, siete, tres, tres, tres, dos. Me quedó grabado… Entonces hoy vine al locutorio. No sé por qué no se me había ocurrido antes. Desde el incidente estuve como atontada, dando vueltas. Les dije. Dos noches dormí en la calle. Una en una plaza con un anfiteatro enorme y una estatua de una loba, y la otra acá, abajo del Obelisco. ¿Cómo llegué de un lugar al otro? No tengo la menor idea... Pobrecita. Muerta de frío. Durante el día ni sé lo que hice. No me puedo acordar. Pero no va que esta mañana me despierto lúcida, enterita. Hablando y todo. Los pensamientos claros. Entonces camino dos cuadras y veo el locutorio. Entro. ¡Para qué! Doy un paso adentro y el gordo del mostrador me echa con un grito. ¡Andate, afuera!

No sé, yo no le había hecho nada. Y le explico que son dos segundos, que es para llamar a Javier y decirle dónde estoy, para que me venga a buscar, que no sé volver. Y el tipo se queda duro. (Pausa) Dos segundos con los ojos así. (Pausa) ¡El diablo! Ahí no sé qué pasó. Me grita eso, se acerca corriendo y me pega. (Pausa) ¿Podés creer? El gordo loco ese me pega. Sin motivo. Una patadita nomás, pero me pega… ¡Y me dice que soy el diablo, que me vaya!... ¿Qué hago yo, así chiquita contra un gordo como ese? (Muerde fuerte al aire) ¡Lo muerdo! ¡A la mierda, dije! Lo muerdo y me voy… (Muerde otra vez) Así le dejé la pierna (Muerde otra vez)

Pero me sacó igual.Y en la calle toda la gente sorprendida. ¡Habla, habla! ¡Sabe hablar!... ¿Qué? ¿Tan raro es? Estoy lastimada, pero no soy tonta. Estoy perdida, pero no soy analfabeta. ¿O qué creen? ¡También escribo!, les digo. Javier me enseñó... Y ahí nomás se llena de gente. A dos cuadras del Obelisco, hora pico. Imaginensé. A los dos segundos llegan ustedes. Con las cámaras, los micrófonos, todo. No sé… Ustedes están en todos lados, ¿cómo hacen? Los periodistas llegan siempre tan rápido y yo hace dos días que intento volver a lo de Javi y no puedo… (Pausa. Saca un papel doblado) ¡Miren! ¡Hasta escribí esto y lo pegué por todos lados… pero no pasó nada!

Lee.

Hola. Me llamo Valentina y tengo siete años. Me escapé de mi casa en la calle Portugal 515, timbre 3, hace dos días y dos noches. Mi dueño, Javier Moretti, me está buscando.
Soy una Yien Canardo (Mira al público y sonríe) Alguna vez también me dijeron que era Caniche, pero no estoy segura. (Retoma). Soy una Yien Canardo y respondo al nombre de Valentina. Por favor, si me encontrás llevame a mi casa o llamá a mi dueño que lo extraño mucho. Su teléfono es cuatro, ocho, cinco, siete, tres, tres, tres, dos.

Mira a público, cansada. Saca la lengua y jadea.
Ladra. Fuerte.

¡Guau! ¡Guau!
Apagón.
Fin.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Fabricantes de Ideas

Los fabricantes de ideas son personajes un tanto reales y un tanto ficticios, que no paran de reír y llorar mientras juegan en quinientos mundos posibles, que ellos mismos crean y proyectan. Son curiosos y atolondrados, y a menudo se pierden en el sinfín de la imaginación, delirando colores y brotándose de imágenes y situaciones empapadas de olores y sabores. Son inquietos y soñadores, y difícilmente se conforman con lo que encuentran, porque su sed de ideas nuevas y originales nunca aprendió a relajarse. Y con tantas formas que capturan durante el día, los fabricantes de ideas se zambullen en la noche y se dedican a moldearlas; las ordenan y las clarifican, las emprolijan con las tintas del oficio, y las envuelven para regalo. Así, estos jóvenes creativos terminamos cada jornada, listos para desafiar a la siguiente, y a la siguiente, y a la siguiente...

miércoles, 17 de junio de 2009

Buen día, mi vida

Los nutricionistas y dietistas aconsejan desayunar una porción de fruta, lácteos y cereales. Yo también lo aconsejo, no tanto por sus valores energéticos, sino porque hace que la mesa se vea bien colorida, cargadita y muy variada. El solo hecho de enfrentarte a eso ya te saca una sonrisa.

lunes, 15 de junio de 2009

Bon Apetit, Lotito!

Un 15 de Junio como hoy, pero de 1950, nacía un dulce niño francés al que sus padres bautizaron Michel Lotito. Se ha dicho bastante que los bebés vienen con un pan bajo el brazo, y si eso es cierto, está claro que él prefirió cambiarlo por un bonito triciclo de alumnio, no tanto por deporte, como por un extrañísimo gusto culinario. También se ha dicho que los franceses son exquisitos y exhuberantes a la hora de comer, y si eso es cierto, habría que remarcar que a Michel le pesaba la nacionalidad. Uniendo estas dos cosas y el hecho de que los niños suelen llevarse todo a la boca, no resulta extraño que Lotito haya decidido, desde muy jovencito, desayunar tuercas y tornillos en vez de croissants y baguettes como el resto de los franceses.

Desde los nueve años, este francesito se manducó sin descanso pero con muchísimo gusto, miles de piezas de metal y pedazos de vidrio. Su particular dieta incluía bicicletas, tornillos, pinzas, reglas, bugías, televisores, lámparas, ventanas, y hasta changuitos de supermercado. ¿Su más exquisito manjar? Un avión ultraligero Cessna 150 que saboreó lentamente y por partes, empezando en 1978 y terminándolo enterito en 1980.

Lotito sonreía, siempre sonrió frente a sus extravagantes almuerzos y meriendas. Lo miraban tildándolo de loco y a él poco le importaba. Una anécdota que ya es leyenda, cuenta que una vez visitó un restaurante de la crème parisina y sin pedir nada, se mandó al buche el plato, el vaso, el tenedor, la cuchara, el cuchillo, y hasta el tenedorcito de postre... Se fue, ante la mirada atónita de los comensales, dejando el valor del cubierto.

Hace dos años nos dejó Lotito, pero no de indigestión, sino de causas naturales. En vida se llevó el Record Guiness al hombre con la panza de acero y, según lo que cuentan los expertos, 9 toneladas de metal. Murió, como no podía ser de otra manera, con una sonrisa, la panza llena y el corazón contento. ¡Buen provecho, Lotito! Desde este humilde blog, espero que estés haciendo tu merecida digestión.